jueves, 21 de agosto de 2014

El prefijo "al" de nuestros arabismos; o, ¿eran gilipollas los españoles de la Edad Media?

No os descubro nada nuevo si os señalo la abundancia de palabras del vocabulario castellano que proceden del árabe, y en particular, las muchísimas que comienzan con el prefijo "al-" o "a-", herencia del artículo determinado de esta lengua (o sea, "el" o "la"). Alberca, almohada, alfajor, albóndiga, azúcar, arroz, etc., etc., etc.
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Pero que me aspen si no os habéis preguntado alguna vez por qué demonios los habitantes de la España medieval (para ser exactos, más bien los de Portugal y Castilla, pues en catalán parece que no pasó lo mismo) tuvieron la manía de incorporar tantísimas palabras junto con el artículo, como si formara parte de ellas. Es de imaginar que estos abundantísimos préstamos lingüísticos se deben sobre todo a la existencia de un notable grado de bilingüismo entre la población de los territorios musulmanes o reconquistados, así que parece claro que debían de ser plenamente conscientes de que la traducción de "al qadi" (el cabrón que mandaba en el pueblo) era "el juez", no "juez". "¿Ha venido ya el qadi?", podría preguntarle un mudéjar a otro mezclando los dos idiomas, más razonablemente que "¿ha venido ya el al qadi"? (y de ahí "el alcalde")... Pero parece que el hecho de que ahora digamos "alcalde", y no "calde", se debe a que la segunda pregunta era más habitual que la primera (digo yo).
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Es como si los onubenses o bilbaínos que introdujeron el balompié en España algo más de un siglo, hubieran dicho cosas como "¿Echamos un partido de defútbol?", o "Esto ha sido un depenalty como una casa", o "Déjame a mí sacar el decórner", transcribiendo por "de" el artículo determinado "the"(asexual en inglés, como el árabe).
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Otros idiomas (entre ellos, como digo, el catalán) se molestaron en traducir las palabras sin el artículo (o más bien, no se molestaron en hacer algo tan extravagante como lo que se hacía en castellano), y así, en inglés o francés, tenemos palabras como sugar, sucre, cotton, coton, en vez de "azúcar" o "algodón". Y no cabe la excusa de que en Castilla se desconocía esa posibilidad de traducir sin el artículo: al fin y al cabo, muchísimas otras palabras árabes han pasado a nuestro vocabulario sin él, como noria, jofaina, café, beduíno, mezquita, mazmorra, joroba, sandía, sultán, etc., etc. ¿Qué pasa, que los que incorporaron estas palabras al castellano eran más espabilados de lo normal?
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En fin, si alguien conoce alguna explicación de est

miércoles, 20 de agosto de 2014

El misterio de las "orejitas de la suerte"

Llevo una década veraneando en Zahara de los Atunes, más concretamente en la playa de Atlanterra, y uno de mis pasatiempos favoritos allí, como mucha otra gente, es dar paseos por sus kilómetros y kilómetros de arena, sobre todo cuando hay marea baja y viento fresquito de poniente. En esos paseos, como sabréis, he urdido buena parte del argumento de Regalo de Reyes, y este último año algunos hilos de la que espero sea mi próxima novela (un lío descomunal, como una fuga a cuatro voces del tamaño de una ópera, pero que pretendo hacer tremendamente fácil de leer y absorbente de cabo a rabo... a ver si me sale).
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Pero una de las actividades que más me distraía de mis cavilaciones es la búsqueda de "orejitas de la suerte", unas preciosas espirales que, por el envés, recuerdan efectivamente la forma de una oreja. No es fácil encontrarlas. Echando un cálculo grosero he llegado a la conclusión de que puede haber una por cada aproximadamente 10.000 restos "normales" de conchas (no toméis el número demasiado en serio, es sólo para el orden de magnitud), y eso que la playa de Zahara tampoco es una de las que más abundancia tiene de conchitas, salvo en su parte más al sur.
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Siempre me había preguntado qué demonios podían ser esas "orejitas", pues, aunque de vez en cuando las encuentras rotas, nunca jamás encuentras algo de lo que la "orejita" pueda ser una parte, es decir, no encuentras "orejitas a medio formar": siempre las hallas perfectamente hechas (aunque, como digo, a veces rotas). Por más que imaginaba la concha de un berberecho o de una caracola, e intentaba visualizar qué proceso de erosión podría arrancarles qué partes hasta dejar sólo la "orejita", con su perfecta espiral de Fibonacci (o lo que sea) impresa en el lado de puro blanco, no daba con ello.
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Mis búsquedas por internet habían sido también en vano. Al fin y al cabo, "orejita de la suerte" no es un término muy científico, y no me llevaba a resultados muy significativos... hasta la vuelta de estas últimas vacaciones, cuando, dispuesto a escribir esta entrada para preguntar a los lectores si tenían alguna idea sobre la solución del enigma, me he encontrado esta página que da la respuesta (una respuesta fascinante), y que os recomiendo visitar para saber más cosas sobre Zahara de los Atunes y su entorno

domingo, 17 de agosto de 2014

Libros que voy leyendo

Los que habéis zanganeado por las cubiertas del Otto Neurath conoceréis la lista de lecturas que periódicamente voy actualizando en su barra izquierda, y que es una de las pocas cosas que sigue funcionando en el blog. También publicaba allí una entrada más o menos periódica con mis nano-reseñas, de 20 en 20. La última, allá por enero de este año, fue la que llegaba al número 300 (de una lista iniciada en diciembre de 2009). La que hacía el 320 fue en primavera, cuando ya había clausurado aquel blog, pero aún no había bautizado éste, así que os traigo un bloque de cuarenta lecturas. Espero volver a la rutina de los veinte títulos la próxima vez.
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340. GDP. A brief but affectionate history. Diane Coyle. Una entretenida y juiciosa historia del concepto de PIB. (6)
339. The attacking ocean. The past, present, and future of rising sea levels. Brian Fagan. Interesante, aunque se hace muy pesado a menudo. Lo mejor, la historia de Doggerland. (5)
338. Teoría de la novela. Antología de textos del siglo XX.. Erinc Sullà (ed.). Alguna cosa interesante, mezclada con mucho bizantinismo pedante. (4)
337. 1177 BC, the year civilization collapsed. Una amena historia del final de la edad del bronce: entre todos la mataron y ella sola se murió; algún dato novedoso pero poco más. (6)
336. Los primeros libros de la humanidad. Fernando Báez. Un excesivo y repetitivo conglomerado de detalles. (4)
335. Una novelita lumpen. Roberto Bolaño. En realidad, más que novelita es un cuento largo. Entretenido para una tarde de domingo, pero poco más. (6)
334. Nadie acabará con los libros. Umberto Eco. Jean-Claude Carriere. Un diálogo entre bibliófilos cultísimos, con suculentas historietas. Merece la pena. (7)
333. Being realistic about reasons. T. M. Scanlon. Defensa de una posición que veo cada vez más atractiva, y bastante contraria a lo que pensaba hasta ahora: la posible objetividad de los juicios normativos. Pero creo que le faltan argumentos. (6)
332. Sobre literatura. Umberto Eco. Una variopinta colección de artículos sobre literatura, semiótica, y su propia experiencia como escritor. No es lo mejor que tiene. (5)
331. Bibliotecas llenas de fantasmas. Jack Bonnet. Una entretenida y ligera, pero interesante, confesión de un bibliómano, lo que le lleva a convertirse en eso, los problemas prácticos, y otros asuntos. (6)
330. Mundolibro. Henry Petroski. La traducción del título engaña; el original es "The book on the bookshelf", y refleja mejor su contenido: una apasionante historia de las estanterías para libros, desde el punto de vista de un ingeniero. (7)
329. Elogio del libro de papel. Antonio Barnés. Un prescindible opúsculo lleno de pedanterías y perogrulladas. (2)
328. Alabanza. Alberto Olmos. Hice bien en perseverar después de "Ejército enemigo". El tipo escribe que es una delicia, y la trama minimalista llega a enganchar. (9)
327. El idiota. Fedor Dostoievsky. Sólo la mitad, por ahora, pero han sido más de 500 páginas. No me ha gustado tanto como "Crimen y castigo". (8)
326. La parte inventada. Un enorme peñazo innecesario, ad majorem gloriam auctoris et pedantorum. (4)
325. Madame Bovary. Gustave Flaubert. Una maravilla, aunque, como me pasó con "Rojo y Negro", la he visto un poco más anticuada que en los 80 (y menos que "Salambó"). (10)
324. Ejército enemigo. Alberto Olmos. El tipo escribe bien, pero la historia es un poco demasiado inverosímil, y el personaje demasiado cínico. (6)
323. Capital in the 21st century. Thomas Piketty. Extraordinario. Un ejemplo de ciencia económica como debe ser. (9)
322. El acontecimiento de la literatura. Terry Eagleton. Alguna perla interesante, pero escondida entre una maraña pedante sin función clara. (3)
321. El jilguero. Donna Tartt. Una puta obra maestra. El dostoievskiano personaje de Boris, lo mejor de la novela. (10)
320. LImónov. Emmanuel Carrère. Una sorprendente y contundente biografía de este alucinante escritor-político. Un complemento ideal para la lectura 300. (9)
319. El congreso de literatura. César Aira. Exceso de estilo para una historia demasiado estúpida. (4)
318. La impotencia democrática. Ignacio Sánchez-Cuenca. Lo mejor que se ha escrito sobre la crisis económica y política. Un magnífico argumento para mostrar que la mayor parte de lo que se dice sobre el tema son chorradas. (9)
317. El evangelio del traidor (memorias de Markos). Luis Hernanz Burrezo. Muy bien escrita y documentada, aunque demasiado inverosímil y peliculera para mi gusto. (6)
316. Rationality + Consciousness = Free Will. David Hodgson. Otro intento desesperado y fallido de interpretar al ser humano y al universo de acuerdo con la fe cristiana. (3)
315. The Neuroscience of Freedom and Creativity. Joaquín Fuster. Una perspectiva naturalista muy interesante, pero, aunque empieza prometedor, al final parece limitarse a enlazar tópico tras tópico. (5)
314. Crematorio. Rafael Chirbes. Empieza muy bien, está muy bien escrito, pero pasan tan poquitas cosas que te cansas de lo penetrantes que son los personajes en sus monólogos. (7)
313. Después de Cristo. Alfredo Fierro. IM-PRES-CIN-DI-BLE. Un recorrido histórico racional y objetivo por la evolución de las ideas sobre Jesús de Nazaret, por uno de los mejores ex-teólogos. (9)
312. Taller de narrativa. Laura Freixas. Simplito, y te lo lees en medio rato. (5)
311. Zealot: the life and times of Jesus of Nazaret. Reza Aslan. Una descripción muy vívida, aunque añade poco o nada a lo ya sabido. (6)
310. Por cuenta propia. Rafael Chirbes. Una interesante colección de ensayitos sobre literatura, de la Celestina a hoy. (6)
309. Did Jesus exist?. Bart Ehrman. La evidencia es aplastante, según el nuevo libro de mi experto favorito en el Nuevo Testamento. (8)
308. Probably approximately correct. Leslie Variant. Un intento de unificación matemática de la teoría de la información, la evolución, el aprendizaje, el razonamiento y demasiadas cosas, aliñado con una ratio ambición/didáctica elevadísima. (4)
307. El futuro de la arqueología en España. Jaime Almansa. Un pRegalo de Reyes, aunque no descarto influencias futuras. (6)
anorama desolador, y una lástima no poder leer el libro antes de escribir
306. The reason why. John Gribbin. Una despiadada y convincente explicación de por qué es muy, pero que muy probable que estemos solos en la Galaxia (7)
305. El paciente. Juan Gómez Jurado. Un thriller made in USA hecho en España. (6)
304. Rayuela. Julio Cortázar. Lo mejor es que sirvió para que se escribiese "La saga/fuga de J.B." (5)
303. El restaurador de arte. Julián Sánchez. Original y entretenida, aunque la trama, y sobre todo el desenlace, es bastante inverosímil, el estilo demasiado aeroportuario, y el tono demasiado presuntuoso. (5)
302. El buscador de finales. Pablo de Santis. Era un libro juvenil, pensaba que era otra cosa, pero es entretenido (6).
301. The unfolding of language. Guy Deutscher. Muy interesante e ilustrativa exposición de las tres fuerzas que hacen evolucionar a las lenguas: la pereza, la expresividad, y la analogía (7,5)